
Cuando hablamos de mecanismos fisiológicos de la hipertrofia, nos remitimos a los acuñados por Brad J. Schoenfeld en 2010, estos son, la tensión mecánica, el estrés metabólico y el daños muscular.
Hoy en día, el mismo Schoenfeld reconoce que estamos lejos de caracterizar de manera más completa, todos los contribuyentes fisiológicos da las adaptaciones hipertróficas. De hecho, aún no se conoce con claridad, la verdadera contribución de factores como el daño muscular.
Actualmente también se le ha dado una notable importancia (con toda razón), al papel del sistema nervioso y la eficacia de la trasmisión del impulso neural, como reguladores de la tensión mecánica e incluso como moduladores per se del crecimiento muscular.
Mejorar la eficacia de la transmisión del impulso neural, a través de la inclusión de pocas series semanales de carga pesada y/o movimientos de alta velocidad de ejecución, priorizando la calidad del levantamiento, puede ser interesante para maximizar los resultados de desarrollo muscular crónicos.
Además, una pérdida de la eficacia de trasmisión del impulso neural desde las aéreas corticales hacia la motoneurona inferior, da lugar al deterioro del reclutamiento y frecuencia de disparo de las UMs (unidades motoras), lo que se traduce finalmente en un estimulo pobre para el desencadenamiento de hipertrofia.
El incremento de la fatiga intrasesión por ejemplo, puede ser un potencial factor que impacte negativamente las adaptaciones a largo plazo. Por tanto, también es necesario realizar una gestión de la fatiga adecuada.





