
El principal precursor de la testosterona es el colesterol. Sin embargo, esta no parece ser la razón (por lo menos la principal) por la cual la baja ingesta de grasa, reduce la producción de testosterona en hombres.
Se han propuesto varios mecanismos por los que esto puede ocurrir, entre los que se encuentran una regulación a la baja de LH (hormona luteinizante) desde la pituitaria anterior. Pero al parecer, la baja disponibilidad de lípidos intratesticulares y el aumento del estrés oxidativo en el tejido gonadal, son los mecanismos más plausibles.
También hace falta establecer un punto de corte de ingesta de grasa mínimo diario, más allá del cual se producen las alteraciones en la producción de testosterona (algo que será difícil de generalizar, por la alta variabilidad interindividual). Por ahora parece que una ingesta menor al 15% de la energía total diaria o menos de 0.8gr/kg/día, pueden ser valores a tener en cuenta.
Esto es importante, ya que la testosterona esta implicada no solamente en algunas adaptaciones relacionadas con el entrenamiento físico, sino que cumple importantes roles en la fisiología masculina, siendo que niveles bajos de producción de testosterona, se han asociado con mayor morbimortalidad por cualquier causa.
Whittaker, J., & Wu, K. (2021). Low-fat diets and testosterone in men: Systematic review and meta-analysis of intervention studies. The Journal of steroid biochemistry and molecular biology, 210, 105878. https://doi.org/10.1016/j.jsbmb.2021.105878





