
Pese a que el entrenamiento de resistencia en altura (ERA) se ha aplicado durante décadas en deportistas y es una de las estrategias más utilizadas con el propósito de mejorar el rendimiento incluso a nivel del mar, la evidencia que respalda los efectos positivos del entrenamiento en altura en el rendimiento de resistencia no son para nada concluyentes, siendo incluso controvertidos recientemente.
El ERA mejora la producción de EPO (eritropoyetina) en los riñones y aumenta con ello el hematocrito y la masa de hemoglobina, lo que mejora el VO2max. No obstante, también se produce una reducción concomitante del volumen plasmático. Esto impacta negativamente el volumen sistólico y por tanto el VO2max.
ERA también puede impulsar la biogénesis de las mitocondrias (vía factor inducible por hipoxia 2: HIF-2 alfa y PGC1-alfa) y la angiogénesis (visto principalmente en ratones). Sin embargo es difícil distinguir entre las adaptaciones producidas por la altitud y aquellas impulsadas por el propio entrenamiento.
Dado que las adaptaciones hematológicas como el volumen de eritrocitos pueden preservarse únicamente entre 5 y 7 días y la masa de hemoglobina en aproximadamente 14 días luego de volver al nivel del mar, se recomienda ajustar el ERA al calendario de competencias.
Hawley, J. A., Lundby, C., Cotter, J. D., & Burke, L. M. (2018). Maximizing Cellular Adaptation to Endurance Exercise in Skeletal Muscle. Cell metabolism, 27(5), 962–976. https://doi.org/10.1016/j.cmet.2018.04.014





