
Un nuevo estudio comparó una cohorte de sujetos con un IMC (índice de masa corporal) muy bajo (≤18 kg/m²), denominados por los autores como sanos de bajo peso vs una cohorte de sujetos con normopeso. Se midieron varios parámetros como la ingesta de energía, el nivel de actividad física, el gasto de energía en reposo y la actividad de hormonas tiroideas.
De acuerdo a los resultados, parece que los sujetos sanos de bajo peso, habitualmente descritos como personas que tiene dificultadas para aumentar su peso corporal, realizan una menor ingesta de energía (12% menos que el grupo de normopeso) y actividad física, pero también presentan un mayor gasto de energía en reposo, que parece asociarse con una actividad aumentada de las hormonas tiroideas (principales T3 total, libre y T4 libre).
Dado que la muestra de estudio fue significativa, los resultados poseen una potencia estadística importante, por lo que es probable que la mayoría de personas de diferentes cohortes, que cuentan con estas características, tengan una tendencia de comportamiento orientada hacia una menor ingesta de alimentos y realización de actividad física (aunque no lo perciban). Además de una tendencia (probablemente genética) a presentar una actividad tiroidea mayor y con ello un gasto de energía en reposo incrementado. No obstante, se requieren más estudios similares para confirmar estos rasgos característicos y otros.
Conocer las características de este tipo de personas, puede ser de importancia para diseñar enfoques de ejercicio y nutrición adaptados a estas características y en consecuencia mejorar los resultados de las intervenciones.





