
El estatus redox celular, indica el estado de oxidación y reducción de nuestras células. Este estado debe estar en equilibrio constante, para que el funcionamiento de órganos y tejidos sea el adecuado.
Un estado oxidativo se da cuando en nuestras células, aumentan los ROS (especies reactivas de oxígeno) y/o los RNS (especies reactivas de nitrógeno). Los ROS y los RNS son moléculas de señalización celular que pueden influenciar en una gran gama de procesos fisiológicos y metabólicos a nivel celular, y además, tienen el potencial (dependiendo del grado) de causar graves daños a nuestras células, deteriorando su funcionamiento y por ende la salud en general.
Por ello, el estrés oxidativo (aumento de ROS y RNS desproporcionado y constante), indica un estado de desequilibrio redox, lo cual puede ocasionar la aparición de varias enfermedades, incluida el cáncer. Pero durante el ejercicio físico, también se dan aumentos de ROS/RNS agudos, lo que esta directamente relacionado con las adaptaciones que acontecen debido al entrenamiento progresivo.
Parece ser que estos ROS/RNS pueden mediar procesos relacionados con la consecución de hipertrofia muscular, biogénesis mitocondrial, aumento de la sensibilidad a la insulina, mejor función endotelial, incremento de las defensas antioxidantes endógenas y otras adaptaciones consecuencia del ejercicio.
Por tanto, el ejercicio físico a largo plazo, mejora la capacidad celular para mantener un óptimo estado redox. Sin embargo, el ejercicio físico extenuante, repetido, con intensidades y volumenes que sobrepasan la capacidad de entrenabilidad del organismo, produce cantidades excesivas de ROS/RNS, lo cual es contraproducente, ya que existe un punto en el que el aumento de estos ROS/RNS es tal, que en vez de producir adaptaciones favorables, las deteriora, lo que se observa claramente en reducciones del rendimiento físico. En ese orden de ideas, el estatus redox, es un indicador de sobreentrenamiento.
Por tanto, existe una dosis óptima de entrenamiento en la cual el estímulo de ejercicio induce aumentos de ROS/RNS adecuados, lo que induce beneficios en las adaptaciones y el rendimiento a largo plazo. No obstante, sobrepasado ese punto óptimo, el aumento de ROS/RNS excesivo puede provocar efectos negativos en la consecución de adaptaciones y el rendimiento.
Así pues, es responsabilidad del entrenador encontrar el punto óptimo de intensidad y volumen de ejercicio ajustado al sujeto, donde se favorecen las adaptaciones (que son impulsadas en parte por el aumento pulsatil de ROS/RNS que genera estrés oxidativo intermitente) y al mismo tiempo se controla el sobreentrenamiento (que se da en parte por una acumulación excesiva y mantenida de ROS/RNS que causa estrés oxidativo crónico).
CONCLUSIONES:
- Monitorea el entrenamiento de forma que no se sobrepase la capacidad de rendimiento individual. De lo contrario, esto puede ocasionar un estrés oxidativo excesivo, con las consecuencias que esto acarrea.
- No abusar de los antioxidantes. El organismo necesita de cierto aumento de ROS/RNS para conseguir adaptaciones. Así que, evita los antioxidantes exógenos dentro y alrededor del entrenamiento, reserva éstas estrategias para situaciones de competiciones repetidas que dejan poca oportunidad de recuperación.
Furrer, R., Hawley, J. A., & Handschin, C. (2023). The molecular athlete: exercise physiology from mechanisms to medals. Physiological reviews, 103(3), 1693–1787. https://doi.org/10.1152/physrev.00017.2022





