Ingesta de sodio y rendimiento del ejercicio

El sodio regula múltiples procesos biológicos en el organismo, desde el equilibrio hídrico (modulando la osmolalidad de los fluidos extracelulares), hasta el potencial de membrana de las células.

La caída de sodio en sangre por debajo de los niveles adecuados (<135 mmol/L o 3 g/L), causa hiponatremia, una condición que no solamente ocurre por pérdida o muy baja ingesta de sodio, sino también y aún más destacable, por el aumento del agua corporal. La hiponatremia puede provocar una entrada excesiva de agua hacia el espacio intracelular, lo que causa daño celular potencial. Una situación que puede llevar incluso a la muerte si ocurre en órganos como el cerebro. No obstante, la hiponatremia grave es rara.

Las pérdidas de sodio durante el ejercicio son muy variables entre deportes, tipos de esfuerzo y sujetos, y depende fundamentalmente de la duración e intensidad del ejercicio, de la tasa de sudoración y de las concentraciones de sodio en el sudor. En consecuencia, la decisión de reponer sodio o no durante el ejercicio y en que magnitud, se tendrá que individualizar y contextualizar. Sin embargo, para la mayoría de los casos, es poco probable que se requiera reponer sodio (al menos de forma planificada) durante esfuerzos de duraciones inferiores a las 2 horas.

Aunque se ha postulado que la ingesta de sodio durante el ejercicio, más que nada de larga duración, es fundamental para mantener y/o mejorar el rendimiento, la evidencia de muchos de estos postulados es poca, contradictorio o inexistente. Por ejemplo, el efecto sobre la mejora de la absorción de líquidos parece ser bastante trivial y existen pocas pruebas de su efecto beneficioso en la prevención de los calambres musculares.

Cuando el ejercicio es en condiciones extremas como en eventos de ultra resistencia, puede que sea necesaria la ingesta de sodio individualizada (en promedio los atletas pueden perder entre 0.46 a 1.3 g/L). Otros de sus beneficios, son el incremento de la sed y la mejora del sabor de las bebidas. Ambos pueden aumentar el consumo de líquidos, apoyando la prevención de la deshidratación e impactando positivamente el rendimiento de manera indirecta.

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