
El entrenamiento de fuerza agudo aumenta la tasa glucolítica vía AMPK (kinasa dependiendo de adenosin monofosfato) y de manera crónica parece regular al alza la glucólisis vía PGC1 alfa 4 (isoforma del coactivador gamma del receptor activado por proliferador de peroxisomas 1 alfa).
Esto explica en parte la mejora de la glucemia y el metabolismo de la glucosa con el ejercicio de fuerza.





