
La resistencia a la insulina del tejido adiposo (medida mediante el índice Adipo-IR), incluye una regulación alterada de la lipólisis lo que produce su incremento y en consecuencia, aumento del flujo de ácidos grasos hacia la circulación. Los ácidos grasos libres, pueden mediar el desarrollo de hipertensión arterial, dado que producen hipersecreción de aldosterona (hormona que aumenta el volumen de plasma y la vasoconstricción periférica) y favorecen la inflamación sistémica.
Debido a que en algunos estudios no se ha encontrado asociación entre el índice HOMA-IR (medida de la resistencia a la insulina hepática) y el índice de Matsuda (medida de la resistencia a la insulina hepática y muscular) con el desarrollo futuro de hipertensión, pero si con el índice Adipo-IR, la resistencia a la insulina del tejido adiposo surge como un factor contribuyente de hipertensión más relevante.
La obesidad produce primero resistencia a la insulina en el tejido adiposo, producto de la disfunción de los adipocitos mediada por la expansión no saludable, lo que indica que ante el riesgo de obesidad, una intervención temprana para ayudar a reducir el riesgo de hipertensión arterial en estas personas, debe dirigirse a la prevención de la disfunción y resistencia a la insulina del tejido adiposo. En este contexto, el ejercicio físico sobresale como una estrategia coadyuvante bastante relevante.





