
Antes de circunscribirse a alguna modalidad de ejercicio específico, es necesario tener en cuenta que existe una gran variedad de tipos de ejercicio que han demostrado tener efectos positivos en el manejo de la HTA (hipertensión arterial), entre los que se encuentran el entrenamiento de resistencia por supuesto, el entretenimiento de fuerza (dinámico e isométrico), y otras formas de actividad menos tenidas en cuenta como el yoga y el taichi.
Más allá de tener en cuenta estas modalidades de ejercicio que pueden ser implementadas, junto con otros tratamientos necesarios como los de carácter nutricional y farmacológico, se requiere ajustar las variables del entrenamiento (p.ej., intensidad, volumen), al contexto particular de una persona con HTA. Esto también dependerá del nivel de entrenamiento, la edad, el sexo, la gravedad de la HTA, etc.
En términos generales, la intensidad del esfuerzo debe asegurar un estimulo importante, mientras se atenúa el riesgo de una respuesta hipertensiva grande durante el ejercicio (p.ej., evitar el fallo muscular, las cargas excesivamente pesadas y los esfuerzos de altísima intensidad). Otras consideraciones como la medición continúa de la HTA durante la sesión de ejercicio, optar en la medida de lo posible por posiciones del cuerpo que favorezcan un flujo sanguíneo menos resistido, evitar maniobras de valsalva prolongadas y procurar el trabajo emparejado de la parte superior e inferior del cuerpo durante las sesiones de ejercicio de fuerza, son importantes para optimizar la eficacia y la seguridad del entrenamiento.
PAS: presión arterial sistólica
PAD: presión arterial diastólica





