
Debido a las demandas energéticas del músculo en contracción, durante el entrenamiento también se estimula la autofagia de manera aguda y posterior al ejercicio, para permitir la renovación de proteínas a través del aumento en la capacidad de proliferación, diferenciación de las células satélite musculares, además de apoyar la renovación de mitocondrias y la reducción del aumento excesivo de especies reactivas de oxígeno. La autofagia también reducea inflamación a través de la inhibición de la inflamosoma NRPL3.
Todo esto permite mantener y mejor la integridad muscular y prevenir/tratar enfermedades como la sarcopenia.





