
La obesidad es multifactorial y además tremendamente compleja, después de décadas de intentos por reducir su incidencia y prevalencia, aún esto no ha sido posible. Lejos de hacerlo, los datos epidemiológicos indican un ascenso exponencial con un futuro no tan promisorio.
No es solo cuestión de calorías que entran y calorías que salen. El balance energético es un proceso dinámico altamente regulado principalmente por circuitos neurales que se adaptan a las señales externas y ajustan los procesos internos del flujo energético en todo el organismo, ayudado por el entorno endocrino que responde controlando la utilización y almacenaje de energía en los diferentes órganos y tejidos.
Al encontrarnos en un entorno obesogénico, el sistema nervioso recibe estas señales, adaptándose y favoreciendo así una ingesta excesiva de calorías (en parte por la regulación al alza de los circuitos que regulan el apetito en el hipotálamo y los sistemas dopaminérgicos de recompensa) y una redistribución del flujo de energía a favor del almacenaje de triglicéridos en tejido adiposo y la acumulación ectópica de grasa en órganos como el hígado y el músculo esquelético. Esto es apoyado por la acción de distintas hormonas que ejecutan tal redistribución del flujo energético.
Esto se suma a la predisposición genética a la obesidad, cuya contribución en la variabilidad interindividual es notable. No solo es un escenario de entrada y salida de calorías, también del ambiente, los cambios comportamentales subyacentes y la composición de la dieta (entre otros), lo que determina la aparición de obesidad, su magnitud y el grado de malignidad de la misma.
Lo que impulsa el desarrollo de obesidad es orquestado por señales neuronales que están fuera del alcance de nuestro dominio consciente, las intervenciones terapéuticas no solo deberían conformarse con la recomendación de «comer menos y moverse más»; debe incluirse un enfoque multidireccional e interdisciplinar, algo que carece por la falta de políticas públicas que regulen el ambiente obesogénico. Aún así, seguiremos trabajando por mejores prácticas que ayuden a mejorar la calidad de vida de las personas con obesidad.
Hall, K. D., Farooqi, I. S., Friedman, J. M., Klein, S., Loos, R. J. F., Mangelsdorf, D. J., O’Rahilly, S., Ravussin, E., Redman, L. M., Ryan, D. H., Speakman, J. R., & Tobias, D. K. (2022). The energy balance model of obesity: beyond calories in, calories out. The American journal of clinical nutrition, 115(5), 1243–1254. https://doi.org/10.1093/ajcn/nqac031





