
La hipertensión arterial (HTA) constituye el primer factor de riesgo de muerte atribuible en todo el mundo y se estima que un tercio de la población adulta estadounidense presenta HTA, siendo la cantidad real seguramente mayor, dado la característica silente de la enfermedad.
La HTA es una enfermedad con patogenia multifactorial y notablemente compleja, donde influyen aspectos del estilo de vida, medio ambiente y genéticos, que en sinergia contribuye al desarrollo de la HTA.
Junto con el tratamiento farmacológico, se han establecido varias estrategias de control de la HTA no farmacológicas que han demostrado ser efectivas y al tiempo pueden reducir la dosis de fármacos, la calidad y esperanza de vida.
En general, la modificación de los hábitos de vida en conjunto, pueden potenciar las mejoras en las presión arterial sistólica y diastólica que producen cada uno de ellos por separado. Entre las intervenciones más importantes, se encuentran el ejercicio físico regular (combinación de entrenamiento aeróbico y de fuerza), la dieta (con un enfoque para detener la HTA-DASH, que incluye la alta ingesta de frutas, verduras, fibra, lácteos bajos en grasa, pescados, carnes magras, baja ingesta de sodio y alcohol), y la mejora de la composición corporal (lograr niveles de grasa corporal y visceral saludables).
Finalmente decir que la ingesta baja en sodio debe ser muy bien monitoreada por médico tratante, y no se recomienda disminuciones excesivas. La ingesta de cualquier cantidad de alcohol aumenta el riesgo de HTA (sobretodo en hombres), por lo que si no consumes alcohol actualmente, mejor nunca hacerlo.
Sabbahi, A., Severin, R., Laddu, D., Sharman, J. E., Arena, R., & Ozemek, C. (2021). Nonpharmacological Management of Resistant Hypertension. Current cardiology reports, 23(11), 166. https://doi.org/10.1007/s11886-021-01601-4





