
La calidad muscular, habitualmente definida como la producción de fuerza por unidad de músculo esquelético seco, tiene que ver con más de una característica. Y es que las deficiencias de fuerza, son un reflejo de múltiples alteraciones a nivel del todo el eje neuromuscular.
La calidad muscular incluye características propias del tracto corticoespinal y propiedad de la motoneurona inferior y la unidad motora, además de rasgos propios del músculo esquelético, tanto a nivel extracelular (estructura, arquitectura y propiedades del tejido conectivo y la matriz extracelular) como intracelular (propiedades de las proteínas contráctiles, función mitocondrial, fenotipo y metabolismo de fibra, cinética del calcio, etc.).
De esta forma, la calidad muscular hace referencia a múltiples características del sistema neuromuscular, y en última instancia a su funcionamiento adecuado. Un compromiso a este nivel, desde luego puede conducir a deteriores de la fuerza, la potencia y en consecuencia la independencia funcional a lo largo de la vida. La calidad muscular incluye de manera global los siguientes aspectos del funcionamiento y estructura neuromuscular:
El tamaño muscular en rango saludable (no menos de apróx. 30% de la masa corporal total en mujeres y 40% en hombres) y un funcionamiento de la isoforma de cadena pesada de miosina óptimo para la producción de fuerza y de potencia.
Composición muscular que incluye elementos contráctiles y no contráctiles (se necesita una importante cantidad de elemento contráctiles para un rendimiento de la fuerza maximo).
Arquitectura muscular (aumentos del ángulo de pennación y de la longitud del fascículo facilitan la producción de fuerza).
Capacidad oxidativa (mayor contenido y mejor respiración mitocondrial que determinan flexibilidad metabólica óptima y una mejor utilización del sustrato energético).
Un contenido de grasa tanto inter como intra muscular (e intramiocelular) controlados y en rotación. Además del mantenimiento de la integridad de la matriz extracelular (MEC) y del tejido conectivo (prevención de la fibrosis y bajo stiffness de tendón).
Y por supuesto y no menos importante, un control cortical y trasmisión del impulso neural que garanticen un mejor reclutamiento y frecuencia de disparo de las unidades motoras.
Todos estos factores determinantes de la calidad muscular y por tanto del rendimiento funcional y la salud, pueden mejorarse sustancialmente a través del ejercicio físico, dando un poco de prioridad al entrenamiento de fuerza en rangos de carga mixto, pero no dejando de lado el entrenamiento de resistencia.
Lim, JY., Frontera, WR Propiedades mecánicas de fibras musculares esqueléticas individuales: un biomarcador de la calidad muscular del envejecimiento humano. Eur J Appl Physiol 122 , 1383–1395 (2022). https://doi.org/10.1007/s00421-022-04924-4





