
El ejercicio produce diversos cambios agudos y crónicos que se producen para hacer frente a los desafíos impuestos por la carga de entrenamiento y mantener la homeostasis. A largo plazo esto se traduce en adaptaciones multisistémicas que elevan el rendimiento físico y optimizan la salud general.
No obstante, sabemos relativamente poco sobre como las diferentes células enfrentan el estrés agudo del ejercicio y se adaptan a lo largo del tiempo.
Entre los diferentes caminos que las células utilizan para este propósito, está la formación y liberación de vesículas extracelulares que participan en la comunicación interorgánica, dado que pueden transportar en su interior, diversas moléculas como proteínas, enzimas, ARN y componentes celulares. Son una vía de carga y transporte que usan las células para comunicarse entre ellas.
El ejercicio parece ser capaz de aumentar el tamaño y la cantidad en circulación de las vesículas extracelulares, y de modificar la carga que transportan. Esto permite regular la estructura y función de diferentes células y tejidos del cuerpo, debido a que la carga que transportan las vesículas puede ingresar a las células diana y promover la expresión de genes y/o activar vías se señalización que llevan a cambios estructurales y funcionales.
Varias células como las musculares, inmunológicas y endoteliales pueden liberar vesículas con cargas específicas. Estás vesículas pueden permitir la regulación del metabolismo energético durante el ejercicio y promover adaptaciones tisulares a lo largo del tiempo, como la hipertrofia muscular, la biogénesis mitocondrial, la angiogénesis, regular la inflamación y la sensibilidad a la insulina, entre otras.
Uno de los efectos del ejercicio mediados por vesículas extracelulares y que van más allá de la mejora del rendimiento físico, es el efecto antitumoral. Las vesículas extracelulares pueden reducir la proliferación y la metástasis tumoral, al regular la angiogénesis y la inflamación en el microambiente tumoral.
Así pues, las vesículas extracelulares son otro medio por el cual el ejercicio mejora el rendimiento y la salud. Aunque todavía no se sabe bien cómo cambia la secreción y la carga de las vesículas con diferentes modos y métodos de ejercicio, este campo es de interés para dilucidar los medios fisiológicos que utiliza el ejercicio y sus diferentes formas de aplicación, para producir sus efectos a corto y largo plazo, y abre una oportunidad para posibles estrategias terapéuticas para diversas enfermedades como el cáncer.
Pinto, A.C., Tavares, P., Neves, B. et al. Exploiting the therapeutic potential of contracting skeletal muscle-released extracellular vesicles in cancer: Current insights and future directions. J Mol Med 102, 617–628 (2024). https://doi.org/10.1007/s00109-024-02427-7





