
La flexibilidad metabólica se define como la capacidad para incrementar la oxidación del sustrato, en función de la disponibilidad de combustible. En otras palabras, aumentar la oxidación de las grasas en estados de baja disponibilidad de energía (como por ej. en estado de ayuno), y aumentar la oxidación de los carbohidratos luego de una comida (estado posprandial).
Sin embargo, la flexibilidad metabólica puede alterarse en estados patológicos como la diabetes tipo 2 y la obesidad, y de hecho parece ser que en realidad esta alteración o dismetabolismo, es otro factor que media la aparición de estás enfermedades. La inactividad y el sedentarismo parecen ser uno de los principales mecanismos que desencadenan la alteración de la flexibilidad metabólica.
Se ha demostrado que la realización de entrenamiento físico, incluso independientemente de la modalidad, promueve una mejora sustancial de la flexibilidad metabólica y previene la aparición de alteraciones a ese nivel.
Mediante la regulación de la utilización del sustrato y el balance energético, el ejercicio físico regular, es capaz de promover beneficios en la flexibilidad metabólica, lo que se ha observado por la mayor oxidación de grasas en el estado de ayuno nocturno y después de una comida alta en grasas, y el mayor RQ (cociente respiratorio), menor glucemia y secreción óptima de insulina posprandial.
doi.org/10.1113/JP273282





