
La obesidad no es solamente la mera acumulación progresiva de masa grasa subcutánea, visceral y ectópica (células adiposas fuera del propio tejido adiposo), sino una patología metabólica, multisistémica y multicausal, con grandes repercusiones a nivel físico, psicológico, emocional, social y económico.
Habitualmente la obesidad se acompaña de pérdia progresiva de masa muscular, lo que da como resultado una condición llamada obesidad sarcopénica.
La pérdida de masa muscular asociada a la obesidad, agrava los trastornos metabólicos y sistémicos propios de la obesidad (inflamación crónica, estrés oxidativo, dislipidemia, resistencia a la insulina), y aumenta el riesgo de complicaciones mayores (hipertensión arterial sistémica, enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, osteoartritis, insuficiencia renal crónica cáncer, depresión y la muerte).
Por tal motiva, la intervención en salud para personas con esta patología, debe ser multidisciplinar y multidireccional (ejercicio físico con objetivo pérdida de grasa y ganancia de masa muscular, intervención nutricional, psicológica y farmacológica en muchos casos), poniendo en marcha los tres niveles de prevención (primaria, secundaria y terciaria) de forma interrelacionada.
La obesidad no es una cuestión de estética, es una cuestión de salud.





